Manejar un vehículo conlleva una gran responsabilidad. Estamos controlando una máquina que fácilmente alcanza velocidades mortales, compartiendo espacio no solo con otros vehículos, sino también con una enorme cantidad de peatones, ciclistas y motociclistas, quienes tienen todas las de perder en caso de un siniestro vial.
La lógica indica que no es lo mismo conducir un carrito de 90 caballos que un superdeportivo de 500 hp; sin embargo, la licencia necesaria para conducir ambos vehículos en la calle es exactamente la misma. Esto no sucede por ejemplo con las motocicletas, pues en muchos países del mundo se requieren licencias diferentes según la cilindrada.
Parece que esto está por cambiar en Australia, donde legisladores del estado de Australia Meridional anunciaron planes para introducir requisitos y capacitación más estrictos para quienes quieran ponerse al volante de vehículos de alta potencia.
Además, el proyecto de ley contempla solicitar la prohibición de los sistemas de control de tracción desconectables en vehículos de alta potencia. También tiene como objetivo fortalecer las leyes que prohíben que los conductores acusados de matar a una persona tengan una licencia hasta que se resuelva su caso.
El primer ministro de Australia del Sur, Peter Malinauskas, espera que el cambio de política resulte en menos incidentes relacionados con este tipo de vehículos. Hay un antecedente, cuando en 2019 un conductor al mando de un Lamborghini Huracan provocó la muerte de una adolescente, Sophia Naismith, y dicho transgresor fue absuelto de la muerte tras declararse culpable de conducción peligrosa, un cargo menor en ese país.
The State Government is set to bring new laws to Parliament which will target drivers of high powered sports cars.
— 9News Adelaide (@9NewsAdel) August 20, 2022
The changes prompted by Sophia Naismith's family, who lost their daughter when she was struck and killed by a Lamborghini driver. @ainsleykoch #9News pic.twitter.com/o0KyZBw8lp
Malinauskas espera que la nueva normativa, que se presentará ante el Parlamento australiano a finales de 2022, ayude a evitar que incidentes como estos ocurran en el futuro.