BYD terminó 2025 como el principal protagonista del mercado de vehículos eléctricos en Colombia. De acuerdo con Motorysa, importador oficial de la marca, la firma alcanzó una participación de mercado del 52,4 % en el segmento de vehículos 100 % eléctricos (BEV), resultado que confirma la rápida adopción de esta tecnología y posiciona al país como uno de los mercados más dinámicos de la región para el fabricante chino.
Para Marco Pastrana, gerente general de Motorysa, el desempeño de BYD va más allá de las cifras. El directivo destaca que uno de los hitos del año pasado fue la “democratización” del vehículo eléctrico, al dejar de ser una alternativa de nicho y ampliar su base de clientes hacia familias, empresas y flotas corporativas.
A lo anterior se suma el fortalecimiento de la red comercial y de servicio, con nuevos concesionarios, mayor cobertura geográfica y mejoras sustanciales en atención, procesos y capacitación técnica, factores que han reforzado la confianza del cliente y el posicionamiento de la marca como referente en nuevas energías.
Ese liderazgo también se refleja en el impacto tecnológico que BYD ha tenido en el mercado local. La marca no solo encabeza el segmento 100 % eléctrico —Yuan Up, Seagull y Yuan Plus integran el podio en este nicho—, sino que ha elevado las expectativas de los consumidores en aspectos clave como seguridad, eficiencia y nivel tecnológico dentro de la oferta de vehículos electrificados.
En 2025, BYD creció por encima del promedio del segmento de vehículos de nuevas energías (NEV). El buen volumen de ventas del fabricante chino le permitió alcanzar las 10.886 matrículas nuevas entre BEV e híbridos enchufables (PHEV), ubicándose en el puesto 10 de las marcas con mejores ventas del sector y lograr el mayor crecimiento interanual (137,2%) de los fabricantes que conforman el Top 10 de la tabla.
La expansión de la red fue otro de los pilares del año pasado. Al cierre de 2025, BYD contaba con 30 puntos de venta activos —11 de ellos abiertos durante el año— y presencia en 12 ciudades del país. El crecimiento se concentró especialmente en Bogotá, principal mercado, seguida de Medellín, Cali, el Eje Cafetero y otras ciudades donde la demanda corporativa y de hogares con opciones de carga viene en aumento.
Retos y planes 2026

Sin embargo, el acelerado crecimiento también implica desafíos. Entre ellos, la necesidad de crecer con calidad y suficiencia en un contexto donde la adopción del vehículo eléctrico avanza más rápido que la infraestructura pública de carga. Esto obliga a reforzar la pedagogía sobre autonomía y vida útil de las baterías, así como a implementar soluciones de carga para hogares, empresas y viajes interurbanos.
En forma paralela, la marca afirma que es clave asegurar repuestos críticos, técnicos certificados y altos estándares de atención, en un entorno marcado además por la volatilidad cambiaria, los costos de financiación y los retos logísticos del país.
De cara a 2026, BYD identifica dos grandes motores de crecimiento: la continuidad del auge de los modelos 100% eléctricos en ciudades con mejor infraestructura y patrones claros de carga, así como la aceleración en ventas de los híbridos enchufables, donde son ideales productos como el Song Plus DM-i, concebidos como una alternativa de transición para quienes buscan electrificación con mayor flexibilidad de uso.
El plan de la marca para este año se apoya en cinco ejes: optimización de la red y mayor presencia en ciudades intermedias, fortalecimiento de la posventa, consolidación del portafolio BEV y crecimiento de los PHEV, alianzas para el desarrollo de infraestructura de carga y un mayor enfoque en clientes corporativos y flotas, donde pesan variables como la sostenibilidad y la eficiencia operativa.
A esto se sumarán nuevos lanzamientos, actualizaciones de producto, mejoras en tiempos de servicio y programas de fidelización, junto con soluciones integrales alrededor del vehículo eléctrico. En paralelo, BYD insiste en la importancia de un entorno regulatorio estable, con incentivos claros, mayor agilidad en homologaciones y una política de transición energética basada en resultados, incluyendo lineamientos para la economía circular y el manejo responsable de las baterías.