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Lanzamiento Mazda3, tocando el umbral premium

El líder de su segmento se remoza de punta a punta, para hacer una oferta que pondrá a temblar incluso a rivales de gamas más altas.

Lanzamiento Mazda3, tocando el umbral premium

Este año ha sido favorable para Mazda en Colombia, pues hasta agosto había comercializado 13.014 unidades y al cierre del primer semestre reportaba una participación de mercado del 4,9%. Precisamente, es con el Mazda3 que el fabricante venía generando un importante crecimiento, al punto de consolidarlo como el líder del segmento C, dejándolo con el 31% de la torta del mercado.

La buena noticia es que por fin llega a Colombia la más reciente generación Mazda3, un modelo cuyas más de 68.000 unidades vendidas en el país, desde 2004, avalan su buena aceptación en el mercado local; por cierto, se esperan comercializar en promedio cerca de 350 unidades cada mes, luego de estabilizarse la venta tras su lanzamiento. Su precio de entrada parte desde $67.300.000.

Puede que a simple vista no se perciban muchos cambios, pero la verdad es que el nuevo Mazda3 representa la llegada de la séptima generación de vehículos del fabricante, lo que supone una oferta completamente nueva, más integral, tecnológica y orientada, considerando que el sedán tiene un enfoque más familiar, en tanto que el nuevo hatchback (conocido bajo la referencia Sport en nuestro mercado) le apunta a un seguidor más entusiasta y deportivo. Precisamente, el Mazda3 con esta última carrocería tardará un par de semanas en llegar a las vitrinas de todo el país.

Estéticamente, las sutiles variaciones revelan una carrocería con trazos más fluidos que mantiene el concepto Kodo, pero el grado de modificaciones fue tal que solo quedaran cinco piezas comunes entre la presente y la pasada generación. Dos datos característicos: en esencia se conservan las mismas dimensiones, pero la distancia entre ejes aumentó 25 milímetros y ahora ya no se dispone de faros antiniebla, pues la gestión de las unidades LED cumple a cabalidad en cualquier condición.

Más orientado hacia los ocupantes

Mazda señala que en la evolución de este nuevo modelo hay un enfoque integral hacia el ser humano. Para cumplir este cometido, los ingenieros estudiaron a profundidad acciones muy sencillas, como caminar, determinando que el cuerpo es un sistema tan complejo que es capaz de mantener completamente estable nuestra cabeza en cualquier condición de marcha; al final, se desarrolló una dinámica de conducción que emula la biomecánica del cuerpo al caminar. La idea es que el vehículo se convierta en una extensión de las piernas y la cadera, transmitiéndole al cuerpo la misma naturalidad que tendría en marcha.

Esa nueva concepción es responsable, por ejemplo, de las mejoras que se hicieron en el comportamiento de la suspensión, en la posición del asiento (que ahora prioriza el apoyo de la pelvis en lugar de la espalda baja) y demás componentes, los cuales se enfocan en lograr una experiencia de movimiento más orgánico y natural posible. En el caso de las sillas, por ejemplo, tiene un diseño que respeta la forma de “S” de la espalda, privilegiando la comodidad y la estabilidad de la cabeza.

Para escalar en refinamiento se hizo un importante esfuerzo para minimizar los niveles de ruido y vibración al interior del nuevo Mazda3; en este caso se recurre al empleo de aislantes de mayor calibre, vidrios más gruesos y una lámina de acero más robusta para separar el motor del habitáculo. En cuanto al chasis, se recurre a una ingeniosa técnica para unir elementos metálicos, que recurre a una resina especial para mitigar la transmisión de vibración y ruido. Todo esto hace que el bienestar y la comodidad a bordo no tenga nada que envidiarles a los modelos Premium.

Amplia oferta de recursos

A diferencia del exterior, la cabina sí evidencia importantes cambios en el tablero, la consola y hasta en el timón, que es de mayor tamaño. Ahora el concepto del habitáculo es mucho más sobrio y minimalista, la línea del tablero es fluida y se elimina la pantalla flotante de la generación anterior; a cambio se adopta un display de casi nueve pulgadas que está mejor integrado y, obviamente, orientado hacia el conductor.

De serie, todas las versiones del Mazda3 cuentan con pantalla multi-información de 7” en la parte central del tablero de instrumentos, computador de abordo, luces delanteras LED, encendido por botón, apagado automático de luces y espejos retrovisores exteriores eléctricos y abatibles de forma automática, así como un original sistema de limpiaparabrisas, en donde el flujo de agua sale directamente a través de los brazos, para mejorar la gestión y evitar desperdiciar líquido.

El nuevo Mazda3 tiene un enfoque centrado 100% en el ser humano.

Las versiones Touring añaden apertura inteligente de puertas, sensores de parqueo (atrás/adelante), cámara de reversa, asientos traseros con descansabrazos central, aire acondicionado automático dual y sensor de lluvia. Por su parte, las versiones Grand Touring y Grand Touring LX incorporan además sunroof, sistema de sonido Bose con 12 parlantes y pantalla activa de conducción, que se proyecta en el panorámico.

Mención aparte merece el sistema Mazda Connect, que ahora cuenta con una nueva pantalla central TFT de 8,8” que ya no es de control táctil, esto con el fin de reducir la distracción del conductor; todo se gestiona con un botón multicomando. El sistema es compatible con Android y iOS, tiene doble USB, conectividad Bluetooth, comandos de voz, controles desde el volante y opción de navegador GPS; una curiosidad es que aún ofrece reproductor de CD.

 

Asistencias de primer nivel

Aparte de incluir de serie recursos de seguridad imprescindibles para competir con rivales tradicionalmente de mayor nivel (como siete airbags, frenos ABS+EBD+BA, control de estabilidad, control de tracción y retención automática de frenos –autohold–), las versiones top incorporan el paquete de seguridad proactiva i-Activsense, el cual añade 13 refinamientos tecnológicos, como la Asistencia de permanencia en carril (LAS), la Asistencia inteligente de frenado delantero (SBS), el Control de velocidad crucero adaptativo (MRCC) y la Alerta de distancia y velocidad (DSA). Tales recursos permiten ofrecer por primera vez en el segmento un esquema de manejo semiautónomo, que resulta muy cómodo de operar y muy funcional en el manejo en carretera.

Otro detalle resaltable en la arquitectura de este vehículo tiene que ver con la suspensión trasera; en este caso la marca desestimó el tradicional esquema multilink y presenta una novedosa propuesta con una barra de torsión de rigidez variable, que, al tener menos puntos de contacto con el chasis, transmite menos vibraciones y ruidos al interior de la cabina. Además, ofrece mayor control en lo referente a aceleraciones laterales, lo que permitió darle mayor firmeza a la suspensión sin afectar tanto la comodidad de marcha.

El nuevo Mazda3 se ofrece con dos motorizaciones Skyactiv-G, caracterizadas por los particulares puertos de admisión, la optimizada forma de los pistones, la inyección de combustible dividida y su alta relación de compresión (13:1), que no exige gasolina corriente. Se conserva el dos litros de 153 caballos de potencia y 20,3 kg-m de torque, gestionado por transmisiones manual o automática de seis marchas.

La novedad para este modelo es la incorporación de un motor 2,5 litros (el mismo que anima a sus hermanos CX-5 y Mazda 6), que se destina exclusivamente para las versiones Grand Touring y Grand Touring LX, que entrega 186 equinos de potencia y 25,7 kg-m de torque. Como referencia, digamos que la versión sedán Grand Touring ofrece una muy favorable relación peso/potencia de 7,41 por cada caballo.

Tan pronto el usuario se acomoda al volante del nuevo Mazda3 se advierte el mayor nivel y refinamiento que ofrece, más aún si se tiene la oportunidad de probar el motor de mayor cilindrada; entonces, el nivel de insonorización, el aplomo en la vía, la gestión regulada y competente de su mecánica, la maniobrabilidad y la posibilidad de conducirlo en forma semiautónoma hacen que uno inconscientemente lo compare con otros modelos de mayor pedigrí. Eso justamente es lo que pretende la marca: comenzar a seducir a usuarios mucho más exigentes.

Si bien es cierto que el Mazda3 demoró en llegar más de lo que muchos hubiésemos querido, la verdad es que el escalamiento en oferta, concepto, desempeño y recursos a bordo justifican la espera. Ganará muchos adeptos, porque transmite una sensación de solidez y se percibe sustancialmente más refinado que muchos otros competidores de su categoría.

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