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Castrol y la NASA: los lubricantes que hacen posible la exploración espacial

La experiencia del fabricante de lubricantes en la industria aeroespacial ha permitido desarrollar productos capaces de operar en condiciones extremas.

Castrol y la NASA: los lubricantes que hacen posible la exploración espacial

Con el programa Artemis II, que marcó el regreso de las misiones tripuladas alrededor de la Luna, volvió a cobrar relevancia la tecnología que hace posible la exploración espacial. Aunque los reflectores suelen enfocarse en cohetes, cápsulas y astronautas, detrás de cada misión existen componentes diseñados para funcionar sin margen de error, incluso en algunos de los entornos más hostiles conocidos.

Entre ellos se encuentran los lubricantes de grado espacial desarrollados por Castrol, compañía que ha trabajado durante más de 60 años con la industria aeroespacial para crear soluciones capaces de soportar las exigencias de programas de exploración de la NASA.

La confiabilidad de estos productos resulta determinante en vehículos que operan a millones de kilómetros de la Tierra, donde cualquier falla mecánica puede comprometer años de investigación e inversiones multimillonarias. Por ello, los sistemas deben seguir funcionando en condiciones de vacío, exposición constante a la radiación y a las temperaturas que pueden descender por debajo de los -140 °C, sin posibilidad de recibir mantenimiento.

Uno de los casos más representativos es el del rover Perseverance, que desde 2021 explora la superficie de Marte en busca de evidencias de antigua vida microbiana y recolecta muestras del planeta rojo. Para garantizar el funcionamiento de sus mecanismos de precisión incorpora grasas Braycote y aceites Brayco desarrollados por Castrol, formulados para mantener su desempeño durante largos periodos en un ambiente extremadamente adverso.

La tecnología de la compañía también forma parte del rover Curiosity, que continúa operativo desde su llegada a Marte en 2012. A ello se suma su participación en otros proyectos emblemáticos, como el helicóptero Ingenuity, primer vehículo en realizar vuelos controlados sobre otro planeta, así como el Canadarm, el brazo robótico de la Estación Espacial Internacional encargado de ejecutar tareas de mantenimiento y apoyo a las operaciones orbitales.

Lubricantes diseñados para sobrevivir al espacio

Pero ¿qué hace diferentes a estos lubricantes frente a los utilizados en aplicaciones convencionales? 

El desarrollo de lubricantes para entornos espaciales plantea desafíos muy distintos a los de la industria convencional. En ausencia de atmósfera, los materiales deben evitar fenómenos como la evaporación o la generación de residuos que puedan afectar componentes de alta precisión. Al mismo tiempo, deben resistir cambios bruscos de temperatura y la exposición permanente a la radiación, manteniendo sus propiedades durante años de operación.

Para responder a estas exigencias, Castrol ha desarrollado formulaciones específicas que ofrecen estabilidad y confiabilidad en condiciones donde cualquier intervención técnica resulta imposible.

"La exploración espacial representa uno de los entornos más exigentes para cualquier tecnología. Desarrollar lubricantes capaces de funcionar en estas condiciones nos permite ampliar constantemente los límites de la innovación y aplicar ese conocimiento a múltiples sectores aquí en la Tierra", afirma Estefanía Mora, gerente de mercadeo de Castrol.

Según la compañía, la experiencia adquirida en el sector aeroespacial también ha contribuido al desarrollo de soluciones para otras industrias donde la confiabilidad es un factor crítico, entre ellas la manufactura avanzada, la industria marítima, los centros de datos y el sector de la movilidad.

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