BYD no atraviesa su mejor momento en la bolsa, pero su presidente, Wang Chuanfu, tiene claro el rumbo que quiere para la compañía. Durante la reunión anual de accionistas, el directivo aseguró que el fabricante chino se convertirá en el mayor productor de autos del mundo en un plazo de cinco años, una declaración ambiciosa que busca reforzar la confianza de los inversionistas en medio de una caída significativa del valor de sus acciones.
En 2025, BYD ocupó el sexto lugar entre los fabricantes de automóviles, con ventas de 4,6 millones de unidades. Aunque la cifra confirma el crecimiento acelerado de la marca, todavía se encuentra lejos de los niveles de Toyota, líder global, que comercializó más del doble de vehículos durante el mismo período.
Aunque las cifras de ventas de 2025 reflejan un fuerte crecimiento, los primeros meses de 2026 muestran un entorno más desafiante para la compañía.
Las acciones de BYD han perdido más de 45 % de su valor respecto a su máximo registrado en Hong Kong durante el último año, mientras que los títulos listados en Shenzhen acumulan una caída cercana al 33 %. La presión proviene principalmente del mercado chino, donde la intensa guerra de precios y la creciente competencia entre fabricantes locales han reducido el ritmo de crecimiento de la compañía.

Para revertir la situación, BYD concentra sus esfuerzos en incrementar la producción de la segunda generación de su batería Blade, tecnología que la empresa considera clave para sostener su expansión. Wang identificó este componente como el principal cuello de botella para el crecimiento durante lo corrido de 2026, por lo que acelerar su fabricación se ha convertido en una prioridad estratégica.
El ejecutivo también destacó que el avance tecnológico de la marca en áreas como baterías y sistemas de carga ultrarrápida será fundamental para impulsar las ventas tanto en China como en los mercados internacionales. Precisamente, los mercados internacionales se han convertido en uno de los principales motores de crecimiento de BYD, con resultados destacados en países como Colombia.
Entre enero y mayo de este año, las exportaciones de la firma crecieron 65 % frente al mismo período de 2025. Brasil, Reino Unido y Australia se consolidaron como sus principales destinos, beneficiados por barreras comerciales relativamente bajas y una creciente aceptación de los vehículos eléctricos chinos. Sin embargo, el desempeño internacional todavía no logra compensar la desaceleración en casa. Durante los primeros cinco meses del año, las entregas totales de BYD registraron una caída superior al 20 %.
Aun así, la compañía mantiene intactas sus aspiraciones. Para alcanzar la meta planteada por Wang, BYD deberá no solo consolidar su liderazgo entre los fabricantes chinos, sino también desafiar el dominio histórico de Toyota en mercados globales. El reto es enorme, pero la marca asiática confía en que su combinación de tecnología, capacidad productiva y expansión internacional le permitirá acercarse al liderazgo mundial.