En una industria que enfrenta ciclos de innovación cada vez más rápidos, los fabricantes buscan reducir los tiempos de desarrollo sin comprometer la calidad ni la seguridad de los vehículos.
El desarrollo de un vehículo nuevo es un trabajo de años. Desde la concepción, los bocetos, el modelado en arcilla y muchos otros pasos que se realizan, hasta que llegue a los concesionarios, pueden pasar entre tres y siete años, así que la industria busca cómo reducir tiempos y Ford recurre desde hace algunos años a una estrategia muy particular.
Louis Jamail, actual supervisor de métodos básicos y simulación de dinámica vehicular en Ford Motor Company, revela cómo trasladó el uso de simuladores de la división de carreras (Ford Racing) al desarrollo de vehículos de pasajeros, permitiendo realizar en un solo día tantas simulaciones, que en el mundo real ese mismo trabajo tomaría no menos de seis meses.

“Durante mis más de dos décadas, pasé años en Ford Racing. Así que cuando ese equipo recibió su primer simulador, después de haberme incorporado al área de dinámica vehicular, vi un gran potencial: ¿Por qué no utilizar estas herramientas que impulsan el rendimiento en la pista en otros programas de Ford? El Simulador de Desarrollo de Producto que había imaginado comenzó a probar los vehículos en un entorno virtual en 2020. Desde su inauguración, ha cumplido con creces las expectativas. Hemos simulado todo lo que se puede hacer al volante de un auto: desde conducir al trabajo por autopistas normales hasta hacer maniobras de emergencia. Parte de la potencia de las pruebas virtuales reside en su velocidad. En un solo día, podemos realizar simulaciones que en la vida real tardarían seis meses. Podemos realizar diez veces más pruebas en una décima parte del tiempo”, afirma Jamail.

Uno de los principales beneficios de estas simulaciones virtuales viene del lado mecánico, pues no solo se ahorra dinero al no tener que estar fabricando piezas físicas, sino que, además, las reparaciones se hacen con el toque de un botón.
También, permite que los ingenieros ejecuten programas de pruebas idénticos en climas cálidos, fríos, con humedad extrema o que creen una carretera totalmente plana y lisa para probar frenos y otros elementos del auto. Cualquier escenario que el equipo imagine se puede crear y luego usar los datos para su análisis y contraste.
Actualmente, en Ford tienen otros simuladores para trabajar con las asistencias ADAS, a la vez que han integrado a los proveedores, para revisar con ellos el desempeño de los componentes y piezas que están desarrollando para esos vehículos.

Las herramientas virtuales siguen consolidándose como un recurso clave para la industria automotriz, dejando el mundo real para las etapas finales de desarrollo.