BYD sigue acelerando su estrategia global. El gigante chino fabricante de autos eléctricos tiene planes de construir una planta de producción en Canadá y, en forma paralela, no descarta adquirir una marca tradicional para fortalecer su presencia internacional.
La información fue confirmada por Li Ke, vicepresidenta ejecutiva de la compañía, quien explicó que el fabricante evalúa la viabilidad de establecer una instalación productiva en territorio canadiense. A diferencia de otros proyectos en el extranjero, BYD prefiere operar fábricas completamente propias en lugar de crear empresas conjuntas con socios locales. De esta forma puede mantener mayor control operativo y eficiencia en la producción.

El anuncio tiene gran relevancia en un momento en que Canadá ajusta su política hacia los vehículos eléctricos provenientes de China. Aunque el país norteamericano introdujo en 2024 aranceles del 100 % para estos modelos, el gobierno abrió una excepción que permite la entrada anual de hasta 49.000 unidades fabricadas en China.
Mientras tanto, la compañía continúa apostando por una fuerte integración vertical. BYD fabrica internamente componentes clave como la batería Blade y recientemente presentó una nueva arquitectura de carga ultrarrápida conocida como Flash Charging, tecnologías que buscan fortalecer su competitividad global.
La presión por crecer fuera de China es evidente, especialmente en medio de la desaceleración de sus ventas globales. En los primeros dos meses de 2026, la marca registró una caída del 36% en ventas, con entregas totales de 400.241 vehículos. Aún así, mantiene el objetivo de alcanzar 1,3 millones de unidades en mercados internacionales al cierre del presente año.

Para lograrlo, la empresa construye nueva infraestructura industrial en Hungría y analiza su expansión en Turquía.
Otro movimiento que podría cambiar el tablero es la posibilidad de adquirir una marca tradicional. Li Ke reconoció que BYD está abierta a comprar una automotriz histórica si eso fortalece su competitividad global. Muchos fabricantes de Estados Unidos, Europa y Japón enfrentan dificultades para mantener simultáneamente gamas de motores de combustión y vehículos eléctricos, en cambio, BYD se enfoca exclusivamente en eléctricos e híbridos.
La expansión internacional también incluye proyectos de infraestructura. En Brasil, por ejemplo, la compañía planea invertir más de 500 millones de reales para instalar 1.000 estaciones de carga ultrarrápida antes de 2027.
Si el plan canadiense avanza, BYD podría inaugurar una de las primeras plantas de autos eléctricos chinos totalmente independientes en Norteamérica, una acción que pondría a prueba los límites regulatorios de la región y marcaría un nuevo capítulo en la expansión global de la marca.