Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos prohibirán el ingreso de vehículos de BYD a la base aérea de Kadena, en Okinawa, Japón, al considerar que representan un riesgo para la seguridad de sus operaciones y personal.
La medida entró en vigor el 26 de octubre de 2026 y afectará a una de las principales instalaciones aéreas estadounidenses en Okinawa, cerca del mar de China Oriental. La decisión fue confirmada por la teniente coronel Alli Stormer, portavoz de la base, quien señaló que los vehículos representan un riesgo que no puede mitigarse, aunque no detalló qué aspectos técnicos motivaron la restricción.
De acuerdo con Reuters, BYD no había emitido comentarios sobre la decisión al momento de publicarse la información.
La restricción comprende vehículos particulares, taxis, camiones de reparto y vehículos de contratistas. Kadena es, por ahora, la única base estadounidense en Japón que aplica esta prohibición.

El fabricante chino amplía su presencia internacional, incluido el mercado japonés, donde lanzó en julio su miniauto eléctrico Racco. En 2025, BYD superó a Tesla y se convirtió en el mayor vendedor mundial de vehículos eléctricos de batería.
El caso también se enmarca en las crecientes tensiones entre Estados Unidos y China alrededor de la tecnología y la seguridad de los datos. En junio, el Pentágono incluyó a BYD, Alibaba, Baidu y NIO en su lista de empresas chinas que considera vinculadas a las fuerzas armadas del país. BYD rechazó esa clasificación y anunció que buscaría vías administrativas y legales para defender sus intereses.
Las restricciones a vehículos chinos no son un caso aislado. En 2022, China prohibió el acceso de algunos modelos Tesla a determinadas instalaciones gubernamentales por preocupaciones relacionadas con las cámaras incorporadas en los automóviles. China levantó la restricción en 2024, después de que Tesla recibiera el respaldo de la principal asociación de la industria automotriz china.
La decisión en Kadena vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la seguridad de los vehículos conectados, cuyos sensores, cámaras y sistemas de comunicación pueden generar información sensible. Sin embargo, las autoridades estadounidenses no han explicado públicamente qué vulnerabilidad específica atribuyen a los modelos de BYD.