Según cifras Andi-Fenalco, entre enero y mayo se matricularon 547.843 motocicletas en el país, lo que representa un crecimiento del 34 % frente al mismo periodo de 2025. Este auge no solo trae buenas noticias a la economía, sino que también se acompaña de un aumento en las modalidades de fraude que afectan a quienes buscan adquirir estos vehículos.
El dinamismo comercial ha ampliado las oportunidades para redes de fraude digital que buscan aprovechar el interés de nuevos compradores. La Cámara de la Industria de Motocicletas de la ANDI advirtió que los delincuentes están utilizando cada vez más herramientas digitales para suplantar concesionarios, marcas y asesores comerciales, generando pérdidas económicas a miles de compradores.
De acuerdo con cifras recopiladas por el gremio, en los últimos años se han reportado cerca de 3.000 casos relacionados con este tipo de estafas. “Los delincuentes aprovechan la urgencia de algunos compradores para conseguir determinados modelos de motocicleta. Cuando una moto tiene alta demanda y baja disponibilidad, aumenta el riesgo de que las personas acudan a canales no autorizados y terminen siendo víctimas de fraude”, señala Iván Darío García, director ejecutivo de la Cámara de la Industria de Motocicletas de la ANDI.
Los reportes indican que las motocicletas de hasta 200 cc concentran cerca de la mitad de las denuncias, especialmente en segmentos como Street, Scooter y Doble Propósito. Esta tendencia evidencia que los estafadores buscan aprovechar el interés de los compradores por acceder rápidamente a modelos populares, especialmente cuando existen listas de espera o dificultades de abastecimiento.
Además, el fraude ha evolucionado de casos aislados de hurto o abuso de confianza hacia esquemas mucho más sofisticados que incluyen ubicaciones falsas en Google, páginas web fraudulentas, documentos adulterados y suplantación de asesores por WhatsApp.
Precisamente, casi la mitad de los casos reportados entre enero de 2025 y mayo de 2026 se originó a través de perfiles falsos en Google, complementados con conversaciones en aplicaciones de mensajería. También son frecuentes las solicitudes de pagos a cuentas de terceros mediante billeteras digitales y el uso de documentación alterada para aparentar legalidad.
Las mayores concentraciones de reportes se registran en Medellín, Cali y Bogotá, aunque la industria advierte que estas prácticas también se han extendido a municipios intermedios y otras regiones del país.
La clave: verificar y confirmar

Frente a este panorama, Movemos Colombia, una iniciativa liderada por la Cámara de la Industria de Motocicletas de la ANDI y las principales ensambladoras, recomienda verificar siempre los canales oficiales de las marcas, realizar pagos únicamente a cuentas empresariales, desconfiar de ofertas con precios inusualmente bajos y validar toda la documentación antes de concretar una compra.
“Estamos viendo una transformación del fraude. Hoy los delincuentes pueden aparecer en buscadores haciéndose pasar por concesionarios legítimos y utilizar imágenes y documentos aparentemente válidos. Por eso la verificación es más importante que nunca”, agrega García.
La industria también adelanta acciones de monitoreo y denuncia para combatir estas prácticas, pero insiste en que la principal herramienta de prevención sigue siendo la verificación de la información antes de realizar cualquier pago. Para millones de colombianos, la motocicleta representa una herramienta de trabajo y movilidad, por lo que evitar estas estafas resulta fundamental para proteger su patrimonio y preservar sus oportunidades de progreso.