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JMC Grand Avenue en Colombia: prueba de la pick-up china que sorprende

Esta camioneta utilitaria compite en el segmento mediano con argumentos como buen tamaño, motor turbodiésel de origen Ford y una dotación competitiva.

JMC Grand Avenue en Colombia: prueba de la pick-up china que sorprende

El segmento de las pick-up en Colombia venía de enfrentar años difíciles, pero en 2025 tuvo un crecimiento interanual significativo de 13,5 %, que volvió a ponerlo en el radar de los fabricantes. En ese contexto, el nicho de las pick-ups medianas de doble cabina resulta el más competido y es en el que la JMC Grand Avenue llegó con una interesante oferta desde que se presentó al país a finales de 2024.

Allí compite con nombres consolidados de origen japonés que lideran el segmento, pero cuyos precios rondan los 195 millones de pesos; por lo tanto, la relación precio/producto (desde $ 159.990.000) favorece al vehículo de JMC, en especial para quien busca una pick-up competente, bien equipada y con un diseño que no desentone frente a la oferta del mercado.

La propuesta de la Grand Avenue no debe considerarse solo como una opción básica o simplemente por su menor precio. Esta camioneta utilitaria llega con argumentos claros: una carrocería grande, diseño moderno, motor turbodiésel competente, caja automática ZF de ocho marchas (4x4 AT) o mecánica de seis cambios (4x4 MT) y buenas dosis de comodidad. Luego de probarla, nos queda claro que este modelo no viene solo a participar, sino a disputar clientes.

JMC Grand Avenue: exterior y dimensiones

Uno de los primeros puntos donde la Grand Avenue saca ventaja es en sus dimensiones, es más grande que algunos de sus rivales más populares: registra 5.450 mm de largo y 3.270 mm de distancia entre ejes, cifras que la ubican por encima de modelos como Chevrolet Colorado (5.344 mm y 3.095 mm) y también por delante de Nissan Frontier, que se mueve entre 5.253 y 5.263 mm de largo, con 3.150 mm de distancia entre ejes.

Eso se traduce en una pick-up visualmente robusta y con una huella importante sobre la vía. Su frontal transmite carácter y modernidad, con una parrilla de gran tamaño y líneas rectas que la acercan más a la imagen de una utilitaria con platón norteamericana que a una de origen asiático. Esto tiene lógica si se considera la fuerte alianza que mantiene JMC con Ford.

De perfil se percibe alta, ancha y bien proporcionada, mientras que la zona posterior mantiene el estilo tradicional del segmento. Vale destacar que en el exterior la Grand Avenue incorpora recursos como estribos, luz de circulación diurna en LED, rines de aleación de 17 o 18 pulgadas según versión, manijas del color de la carrocería, sensores delanteros y traseros, cámara de reversa y recubrimiento de platón, elementos valorados tanto en el uso familiar como el utilitario.

Su distancia entre ejes privilegia el espacio interior, aunque reduce ligeramente el tamaño del área de carga frente a algunos rivales. El platón de la camioneta de JMC mide 1.546 x 1.595 x 546 mm. Si bien resulta más grande que el de la Foton Tunland G9, por ejemplo, es un poco más pequeño que el de la Nissan Frontier y ello demuestra que hay mayor enfoque con la comodidad de los ocupantes que con su faceta utilitaria. En todo caso, la capacidad volumétrica del platón es de 1,3 m3 y puede llevar en esa área hasta 830 kilos.

Otros detalles interesantes para destacar: los brazos neumáticos que sostienen el capó y la inclusión de una funcional escalera oculta en la compuerta de acceso al área de carga, al mejor estilo de la Ford F-150, que soporta hasta 150 kilos. 

JMC Grand Avenue: cabina y equipamiento interior

Si en algo han evolucionado favorablemente los fabricantes chinos en la última década es en la presentación interior de sus vehículos. En este caso, ofrece una cabina amplia y bien resuelta, con buen nivel de presentación aunque no tan sofisticada.

El interior es el de una pick-up muy distante a la línea Vigus. Todo lo domina una consola horizontal con agarraderas integradas en los extremos y salidas de aire que convergen en la sección central. La calidad percibida está bien lograda para su precio, con mezclas de materiales duros con otros de mejor aspecto, pero definitivamente con una sensación mucho más moderna que la de cualquier otro modelo de la marca. 

El mayor beneficio de sus dimensiones se percibe al ingresar. El habitáculo ofrece buena sensación de espacio, especialmente en las plazas traseras, donde la distancia para piernas es generosa. Para quienes usan este tipo de vehículos como carro familiar entre semana y herramienta de trabajo eventual, es una ventaja importante.

El tablero apuesta por un diseño moderno, con pantalla táctil central de 10 pulgadas compatible con Apple CarPlay (durante la prueba debimos conectarlo por cable) y Android Auto inalámbrico. Como parte del equipamiento incluye acceso sin llave, volante multifunción, botón de encendido, climatización electrónica, control crucero, tapicería en ecocuero, computador a bordo con pantalla de 3,5” e indicador de niveles de úrea y asiento del conductor con ajuste eléctrico en seis direcciones, entre otros.

Las diferencias de equipamiento interior entre las versiones MT y AT son mínimas; la segunda añade levas de cambio en el volante, sistema de monitoreo de presión de llantas, salida de aire acondicionado para la segunda fila y doble luz de techo.

Durante la conducción, la Grand Avenue deja una impresión positiva por ergonomía. Todo está donde debe estar. La posición de manejo es elevada y cómoda, y la visibilidad frontal es muy favorable, con buen apoyo de los espejos laterales y la cámara de reversa. Además de su generoso espacio, resaltamos las soluciones prácticas, como la consola central “flotante”, que deja espacio para un compartimiento inferior, el cual se consigue gracias al selector by wire de la caja ZF automática que lleva esta pick-up. 

JMC Grand Avenue: mecánica y seguridad

Bajo el capó encontramos uno de los principales argumentos de este vehículo: un motor Ford Puma 2,3 litros turbodiésel con geometría variable, que entrega 174 hp y 441 Nm, poderío que se gestiona con la transmisión manual o la automática, con sistema 4x4 y bajo de activación electrónica.

En teoría, las cifras lo dejan por debajo del motor de la Chevrolet Colorado, cuyo bloque 2,8 litros turbodiésel alcanza 207 hp y hasta 510 Nm de torque. También cede frente a la Nissan Frontier diésel biturbo, con 188 hp y 450 Nm, pero hay que considerar que su menor cilindrada también supone un consumo de combustible más moderado. En todo caso, el motor de la Grand Avenue ofrece mejores cifras que los 161 hp y 392 Nm de la pick-up de Foton, por lo que resulta el más potente en su rango de precios.

En cuanto a seguridad, la pick-up de JMC equipa frenos de disco en ambos ejes (los delanteros ventilados), ABS, EBD, control de estabilidad, asistentes de arranque/descenso en pendiente y seis airbags. Es una base aceptable, pero se echa de menos la inclusión de algunas asistencias a la conducción para hacerla más competitiva en la parte alta del segmento.

JMC Grand Avenue: desempeño

En la práctica, la mecánica de la Grand Avenue no se siente corta. El torque aparece pronto y mueve con soltura la carrocería. La caja automática trabaja bien, mantiene el motor en zona útil y ayuda a que la respuesta sea progresiva. No tiene un empuje contundente, pero entrega prestaciones suficientes para el uso diario o para transitar relajado en carretera.

También se destaca que la cabina está correctamente aislada y por eso la insonorización es la de una pick-up moderna, apenas se percibe un murmullo equilibrado. Aparte de la entrega del motor, lo que más nos gusta de su desempeño es cómo administra la fuerza, porque la Grand Avenue no es brusca ni tosca, de hecho, se deja llevar con cierta suavidad. 

La suspensión delantera independiente de doble horquilla y eje rígido trasero con ballestas privilegia la capacidad de trabajo, aunque sorprende por un comportamiento razonablemente cómodo cuando va descargada. En tramos urbanos resulta un tanto blanda, por lo que pueden sentirse algunos rebotes; en todo caso, articula bien al momento de superar desniveles.

Sus ángulos dinámicos (30° el de ataque y 26° el de salida) la favorecen para enfrentar el terreno escarpado de mediana intensidad, pero los estribos comprometen un poco el ángulo ventral, por lo que hay que tener cuidado en excursiones off-road. Otro detalle que nos gustó mucho es el control de descenso, de fácil administración y con un desempeño muy suave, por adecuarse al ritmo de marcha y por tener un funcionamiento regular. 

JMC Grand Avenue: síntesis

Con la Grand Avenue, JMC subió el listón y propone una pick-up que sorprende. Muchos pueden suponer que es como una Vigus mejorada, pero resulta que es una camioneta mucho más interesante, con soluciones prácticas y con un tren motriz muy administrable, que, en el caso de la versión 4x4 AT, gana muchos puntos por la fantástica gestión de la caja automática ZF de ocho velocidades.  

Finalmente, hay que recordar que JMC es una marca con casi 80 años de trayectoria, con muy buenas referencias en la fabricación de vans, pick-ups y camiones de carga liviana, con presencia en Colombia desde hace más de 15 años, que además ha consolidado una sólida red con más de 20 vitrinas y talleres a nivel nacional. A ello se suma el respaldo del importador Astara, que representa 10 marcas en el país.

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