Irán y Estados Unidos acordaron un alto al fuego en el Oriente Medio, luego que Israel dejara de bombardear Líbano, por lo que el viernes 17 de abril se abrió por completo el estrecho de Ormuz, uno de los pasos de barcos petroleros más importantes del mundo.
Este paso, un estrecho de poco más de 30 kilómetros de ancho entre el Golfo Pérsico y el Golfo de Omán, es la ruta por la que sale 20 % del petróleo que se comercializa en el mundo, así como el 20 % del gas natural licuado (GNL).

Este anuncio provocó una inmediata caída en el precio del petróleo, que pasó de más de 100 dólares por barril a 89 dólares por barril, lo que debería representar una baja en los precios de los combustibles y otros productos en los siguientes días, así como la estabilización de otras cadenas de proveeduría, como la del helio, que se utiliza para la producción de semiconductores, y otros productos vitales para la industria automotriz.
Según datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos, durante 2025 circularon diariamente 20 millones de barriles de petróleo por esa ruta, provenientes de Irak, Kuwait, Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, además de, claro, Irán.
Esto representó 600.000 millones de dólares de comercio petrolero en la región.

Se informó que Irán ya definió la ruta exacta por la que deben pasar los barcos en este estrecho, para evitar minas y mantener el control del paso, al tiempo que reiteró la prohibición del cruce de embarcaciones militares por Ormuz.
Varios países europeos, entre ellos Gran Bretaña e Italia, informaron que enviarán personal para ayudar a las tareas de eliminación de las minas submarinas que Irán colocó en el lecho marino, para defenderse de una posible avanzada militar estadounidense por este estrecho.