La guerra en Irán sigue dejando estragos, pues tras el cierre del estrecho de Ormuz, muchos productos relacionados con la industria automotriz se han visto afectados. En este caso, el conflicto bélico comienza a impactar en el suministro de aceites, lo que pone en riesgo no solo el mantenimiento de vehículos en los talleres, sino la salida de unidades nuevas provenientes de las líneas de ensamblaje.
Asimismo, se han interrumpido significativamente las importaciones de algunos mercados, como el de Estados Unidos, de aceites y lubricantes procedentes de Oriente Medio, región que concentra el 44 % de la producción global de aceites para autos, de acuerdo con la empresa de investigación de mercados Mordor Intelligence.
El primer golpe en esta coyuntura se evidencia en los precios. Tom Glenn, presidente y fundador de Petroleum Trends International señaló a CNN que ha documentado tres rondas de aumento de precios en un periodo de dos meses y medio en Estados Unidos. Según Glenn, en un año normal los productores de aceite para motor aumentarían los precios para distribuidores entre 70 y 80 centavos por galón. No obstante, se ha registrado un alza de cinco dólares o más por galón.
La Asociación Independiente de Fabricantes de Lubricantes advirtió de una “escasez inminente” de aceites de baja viscosidad, incluidos el 0W-16, el 0W-8 y el 0W-20, siendo este último el grado de aceite de motor más importante en el mercado actual. El panorama no es nada alentador, pues se paralizaría la producción de vehículos nuevos ya que, sin estos componentes, los vehículos no pueden salir de las plantas.

Pero eso no es todo, Pearl GTL, la planta de conversión de gas a líquidos más grande del mundo, situada en Qatar, fue atacada y sufrió daños. Esto implica que uno de los principales proveedores de aceites base del Grupo III ha quedado fuera de servicio indefinidamente.
En otras circunstancias, Estados Unidos recurriría a Corea del Sur para cubrir su déficit, sin embargo, las refinerías asiáticas también dependen del estrecho de Ormuz para abastecerse de gran parte de su crudo. Aquellas que tienen acceso, se enfocan en generar la mayor cantidad posible de combustible para aviones y diésel.
Aunque el conflicto no se ha resuelto, empresarios de este sector se muestran optimistas, como Glenn, quien manifestó sentirse preocupado, pero confía en que se encontrarán alternativas. Medios internacionales como Autonocion, señalaron que el Instituto Americano del Petróleo activó provisionalmente un permiso de emergencia para que se sustituyan componentes y mantener los estándares de calidad.
Finalmente, por filtraciones en la industria se informa que, presuntamente, Toyota y Nissan comenzaron a preparar a sus concesionarios para un escenario de escasez de lubricante y se ha instruido a la red para racionar el producto, lo que podría encarecer los servicios de mantenimiento de los vehículos.