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Autos clásicos

Volkswagen Half-Track Fox, la perfecta orugita todoterreno

Esta Combi la transformaron en los años 60, con cuatro ejes, para convertirla en el más increíble vehículo off road de su época.

Volkswagen Half-Track Fox, la perfecta orugita todoterreno

Últimamente hemos visto infinidad de modificaciones que hacen de vehículos off road, ya de por sí bastante serios, auténticos monstruos capaces de sortear casi cualquier camino al adicionar un eje en la parte posterior, pasando de ser vehículos 4x4 a 6x6.

Evidentemente la Clase G 6x6 es de las más recordadas, pero hemos visto ejercicios en Defender de generación pasada, Ford Bronco, Jeep Gladiator, F-350 y Chevrolet Silverado, entre otros.

Sin embargo, ese tipo de locuras no son tan nuevas como cabría suponer y para prueba, tenemos la Half-Track Fox, una Volkswagen Type 2 T1 Bus 1962 a la que transformaron en un vehículo muy capaz de circular en terrenos montañosos.

Resulta que el mecánico vienés Kurt Kretzner invirtió cuatro años en diseñar y construir la Half-Track Fox, que cuenta con cuatro ejes: los dos frontales montan juegos de ruedas de 14” y son direccionales, mientras que en la parte trasera encontramos que los dos ejes con ruedas de 13", para conformar una sección de orugas como las de los tanques.

De esta manera, el radio de giro es de apenas 10 metros y, según Kretzner, era un vehículo ideal para cazadores, guardabosques o personal de mantenimiento de los parques de esquí, sistemas de ductos, antenas y demás infraestructura ubicada en las montañas.

El motor era un pequeño 1,2 litros de 33 hp con una velocidad máxima limitada a 35 km/h, con lo cual, claramente no era un vehículo enfocado en la velocidad. Así mismo, recibió un sistema de frenos en cada rueda y diferencial de derrape limitado.

Luego de construida, la Volkswagen Half-Track Fox desapareció del mapa por un tiempo, hasta que terminó en el museo de Porsche en Gmünd, Austria; posteriormente un club de fanáticos de la Combi la adquirió con la idea de restaurarla, pero fallaron en el intento.

En 2018 la unidad terminó en manos de Volkswagen Vehículos Comerciales, quienes iniciaron un proceso completo de restauración, el cual incluyó reacondicionamiento de la carrocería y repintado en naranja mate y en el interior; de hecho, la marca dio libertad a los ingenieros para que hicieran lo que creyeran conveniente, por lo que resultó una cabina minimalista enchapada en madera de pino y haya.

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