Renault atraviesa un buen momento con sus modelos eléctricos de diseño retro. Parece que la marca francesa ha logrado reencontrarse con sus raíces y retomar algunos de los mejores momentos de su historia. Esto demuestra que las buenas ideas perduran en el tiempo, sin importar el propulsor que las impulse.
En este caso, modelos como el Renault 4, el Renault 5 y el Twingo, son autos que no se hicieron famosos ni queridos por el motor que los impulsaba (salvo, por supuesto, el Renault 5 Turbo) sino porque fueron fieles embajadores de lo que la marca francesa llama "voitures à vivre" o "autos para vivir", un eslogan que impulsaron en la década de los ochenta y que refleja la experiencia que tenemos como usuarios con nuestros autos, por lo que nos permiten hacer gracias a interiores lúdicos, asientos modulares, espacios amplios y funcionales, buena maniobrabilidad y una personalidad que refleje la nuestra.
Si había un vehículo que fuera el máximo embajador de ese mantra, es sin duda el Renault Espace (que se pronuncia "Espás" y no "Speis" como sería en inglés).

Renault Espace, primera generación, de 1984
La historia del monovolumen, o minivan, se escribió, de manera casi simultánea, en dos lugares diferentes y con un detalle en común: ambos proyectos fueron rechazados por una marca, mientras que sus rivales decidieron apostar por ellos. En el caso de Estados Unidos, fue Ford quien rechazó la idea de Lee Iacocca; en Europa, fue el Grupo PSA quien desestimó a Matra, cuyo proyecto iba pensado para Simca, pero se canceló por ajustes de presupuesto. ¿El resultado? Dodge Caravan y Renault Espace.
El Espace originalmente fue un modelo muy vanguardista, fabricado con base en un monocasco de metal con paneles de fibra de vidrio y suelo plano. Con el tiempo, el Espace evolucionó hacia un modelo de aspecto más futurista, salvo las dos últimas generaciones adoptaron un enfoque más cercano al crossover.
En este caso, Renault reinterpreta el diseño del original de 1984, incluyendo el llamativo diseño de las zonas vidriadas, el color rojo con bajos grises del primer Espace, la forma del pilar D (más bien rememorando a la tercera generación, con alerón y todo) y el frontal agresivo, aunque reinterpretado con una pantalla digital de luces LED segmentadas.
Al tratarse de un prototipo eléctrico (de ahí el juego de palabras "E-Space"), el espacio interior es uno de sus principales argumentos, aprovechando los 4,7 metros de longitud, 2,02 m de ancho y 1,67 m de alto. A lo que suma seis asientos individuales en tres filas, piso completamente plano y rines de 23 pulgadas.
La marca revelará más detalles el 12 de octubre en el Salón de París 2026, pero lo que vemos hasta ahora nos gusta mucho.