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Industria

La industria china preocupa a Toyota y Honda por su velocidad de desarrollo

Los fabricantes japoneses están readecuando sus procesos industriales y el control de costos para intentar igualar la eficiencia productiva de nuevos modelos que tiene el sector automotor chino.

La industria china preocupa a Toyota y Honda por su velocidad de desarrollo

El vertiginoso avance y crecimiento que desde hace algún tiempo experimenta la industria automotriz china comienza a preocupar a las marcas tradicionales, a tal punto que varias de ellas, como es el caso de Honda y Toyota, encendieron las alarmas en torno a lo que se denomina la 'velocidad china', que alude al cada vez más corto tiempo de desarrollo de nuevos modelos, apenas dos años frente a los cuatro años o más que tardan los fabricantes en sacar un nuevo auto a las calles. Hasta ahora, la industria japonesa se enorgullecía de los altos estándares de calidad y la eficiencia industrial reflejados en sus autos, pero la actual dinámica en China representa una seria amenaza para marcas como Honda y Toyota.

La situación adquiere mayor relevancia si se consideran las declaraciones que entregó el director ejecutivo de Honda, Toichihiro Mibe, luego de realizar una visita a la fábrica de un proveedor de repuestos en Shanghái: "no tenemos ninguna posibilidad de ganar", fue la sombría y dura frase emitida por el directivo de la firma nipona.

Actualmente, Honda atraviesa una situación delicada debido a que la firma canceló los planes de desarrollo de sus vehículos eléctricos (EV) con la Serie 0 y el Acura RSX, lo que se reiteró en el caso del vehículo de cero emisiones que se desarrolló en forma conjunta con Sony. En todo caso, la problemática no se limita únicamente al mercado de los EV, por cuanto Honda en el último lustro ha visto reducir significativamente su participación en el mercado chino: durante 2025 sus ventas interanuales pasaron de 1,6 millones de unidades a 640.000. A ello se suma que la tasa de uso de las fábricas se redujo a la mitad, algo crítico si se tiene en cuenta que la rentabilidad se logra por encima del 70 al 80 %.

La industria automotriz china no solo ha logrado acortar los tiempos de desarrollo de los nuevos modelos, sino que además ha reducido los costos de producción, algo muy difícil de lograr para los fabricantes de otras latitudes. 

El panorama anterior no es el mejor, pero marcas como Honda comienzan a adoptar medidas para enfrentar la situación, por ejemplo, con la reactivación de un departamento independiente de investigación y desarrollo, que supone la transferencia de conocimiento de miles de ingenieros, con lo que se espera tener mayor autonomía en temas relativos al estudio y desarrollo de nuevos autos.

En sintonía con lo anterior, el nuevo CEO de Toyota, Koji Sato, también realizó predicciones alarmantes al afirmar durante la convención anual de proveedores globales de la firma japonesa: "Si la situación no cambia, no sobreviviremos. Quiero que todos reconozcan esta sensación de crisis". 

En síntesis, los fabricantes de autos tradicionales están ante la encrucijada de hacer una evaluación profunda y urgente de sus operaciones industriales para mantenerse a flote, llegando incluso a considerar la opción de establecer alianzas o fusiones. En el caso de Honda y Toyota, por ejemplo, también apuestan por dar la batalla en mercados estratégicos, como lo es India

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