El inicio de la nueva era de la Fórmula 1 ha generado descontento entre aficionados, equipos y pilotos, pues aunque hay una buena cantidad de sobrepasos en las carreras, no responden al arrojo ni al talento de los pilotos para ganar posiciones, sino con los nuevos componentes eléctricos que han sido señalados como peligrosos.
Por ello, la FIA aprovechó la cancelación de los Grandes Premios de Bahréin y Arabia Saudita, que se tenían que disputar este mes, para realizar tres reuniones con los equipos y fabricantes de motores, para tomar medidas y reformar los reglamentos técnicos actuales, sobre todo en las plantas motrices.

El reglamento 2026 introduce una mayor dependencia de la energía eléctrica. Para este año, el 50 % de la potencia proviene del motor de gasolina y el 50 % restante del motor eléctrico, sin embargo, la máxima demanda de poder vacía la batería en apenas 11 segundos y necesita ser recargada por el conjunto motriz, por lo que se observan autos con grandes diferencias de velocidad en pista.
Las alarmas surgieron hace un par de semanas cuando en el Gran Premio de Japón, el piloto de Haas, Oliver Bearman, tuvo un impacto contra las barreras a alta velocidad (se estima que el impacto alcanzó los 50 G), luego de salir a una zona rápida y encontrarse el Alpine de Franco Colapinto en modo de recarga, teniendo una diferencia de velocidad de más de 50 km/h entre ambos autos.
Bearman solo pudo usar el volante para evitar golpear al argentino, se fue a la tierra y perdió el control de su monoplaza, convirtiéndose en pasajero de un monoplaza que impacto de forma violenta las barreras exteriores de la curva Spoon. Por suerte, Suzuka tiene amplios escapes, en otra pista la historia pudo ser diferente.

Durante abril, la FIA, los equipos y los proveedores de motores tendrán estas reuniones, donde trabajarán principalmente en resolver estos problemas de gestión de energía, pues no pueden existir esas diferencias de velocidad tan grandes en una carrera.
“El reglamento de 2026 se elaboró y acordó en estrecha colaboración con los equipos, los fabricantes de motores, los fabricantes de unidades de potencia, el titular de los derechos comerciales y la FIA, todos presentes en la misma mesa. Es con este espíritu de colaboración que se están debatiendo los posibles cambios. Cualquier modificación del reglamento estará sujeta al proceso de aprobación del Consejo Mundial del Deporte del Motor de la FIA”, publicó la FIA en un comunicado.
La realidad es que no se pueden realizar cambios drásticos en las unidades de poder, pues su configuración se trabajó durante unos tres años por parte de los fabricantes de motores, así que será muy interesante ver cuál les la solución que se da a este problema y si se aplicará tan pronto como en el Gran Premio de Miami o si habrá que esperar más semanas.