En febrero pasado apareció un teaser misterioso que anunciaba el retorno a la vida de Volga, nombre que remite al contexto de la Guerra Fría. Volga fue el nombre de una familia de sedanes soviéticos y, posteriormente, de una marca en sí misma, producida entre 1956 y 2010 por la extinta fábrica GAZ.
Pese a algunos intentos de GAZ por mantener activa la operación de la mano de una asociación con Volkswagen, el impacto de la guerra con Ucrania sepultó cualquier aspiración y abrió la puerta para que la industria china llegara a apoyar. En 2024 se anunció un acuerdo entre GAZ y Changan para relanzar Volga, pero el acuerdo no prosperó y por ello no hubo resultados.
Pero ahora, Volga vuelve a la palestra y no de la mano de Changan, sino de Geely, que brinda apoyo para el lanzamiento de dos nuevos modelos de la histórica marca.

Este resurgimiento es parte de los esfuerzos del gobierno ruso para reactivar su industria automotriz después de la salida de los fabricantes occidentales a raíz del conflicto con Ucrania. La mayoría de plantas quedaron desocupadas, una oportunidad que las marcas chinas no han desaprovechado, pues a la fecha representan el 50 % de las ventas locales.
Las ventas en Rusia han sido muy golpeadas en la última década por causa de la invasión a Crimea primero, la pandemia del covid-19 después y, por último, la guerra con Ucrania desde 2022, cayendo de 2,5 millones de unidades en 2014 a 1,3 millones en 2024. En todo caso, es una cifra muy relevante para cualquier fabricante de equipo original (OEM).

Por ello, el regreso de Volga resulta una decisión lógica, al ser una marca muy querida y recordada por buena parte de la población local.
Como parte de su colaboración con Geely, Volga aprovechó plataformas, motores y componentes de modelos actuales de la marca china para anticipar sus nuevos Volga K50 y Volga C50, SUV y sedán, respectivamente. El primero es un Geely Monjaro y el segundo el Geely Preface, ambos fabricados sobre la plataforma CMA desarrollada junto con Volvo.

Obviando un rediseño para darle identidad rusa, tanto el K50 como el C50 replican la mayor parte de las características de sus ‘hermanos’ chinos, incluyendo siluetas, muchos paneles laterales y diseño interior.
Ambos modelos utilizarán un motor a gasolina de cuatro cilindros y dos litros turboalimentado, sin nada de electrificación, aunque con niveles de potencia diferenciados: 238 hp para el SUV y 150 o 200 hp para el sedán.
Por lo que se sabe, Volga utilizará lo que queda de la planta de Volkswagen en Nizhny Novgorod.