
Los ingenieros del fabricante alemán estarían enfocados en crear un nuevo bloque de combustión que solo utilice el cigüeñal para movilizar los ejes de levas y las válvulas.
Entre 2003 y 2009, Volkswagen fabricó el motor EA153, más conocido como el 2,5 TDI de cinco cilindros, con potencias que iban desde los 130 a los 174 caballos, el cual se montaba transversalmente para propulsar modelos como la Transporter T5 y algunas Touareg. Con excepción de algunos problemas puntuales, este bloque resultó muy confiable y resistente. Según parece, los ingenieros mecánicos de la casa de Wolfsburg estarían pensando en revivirlo, pero como un propulsor totalmente nuevo, donde la correa o la cadena de distribución desaparezcan para dar paso a unos engranajes rectos, los que resultan igual de eficaces para mover los ejes de levas y válvulas, pero siendo más resistentes y durables.
Otro fabricante que ha usado transmisión por engranajes rectos ha sido Ford, pero con malos resultados, debido a que el material metálico de los engranajes se rompía con el paso del tiempo. Toyota también los usó en sus famosos motores B o motores diésel OHV de tres litros, que fueron usados en modelos como Land Cruiser 40, así como los camiones Delta (Daihatsu) y Dyna.
Actualmente, todos los motores de Volkswagen tienen un esquema de doble eje de levas, por lo que podrían volver a las dos válvulas por cilindro en vez de cuatro. Se desconoce si la marca trabaja en una planta a gasolina o diésel, tampoco se sabe cuántos cilindros tendrá. Pero si se conocen algunas de las ventajas de este tipo de distribución: alargue de los períodos de mantenimiento, mientras que el control directo de las válvulas recae en un eje de levas único.
