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Dos Porsche 911 lograron ascender el volcán más alto del mundo

Se trata de modelos prototipo que superaron los 6.000 metros de altura en Chile.

Dos Porsche 911 lograron ascender el volcán más alto del mundo

El norte de Chile fue el escenario ideal para probar dos unidades experimentales del Porsche 911, preparadas para realizar proezas que normalmente un nueveonce no realiza; en este caso, trepar las escarpadas laderas de Ojos del Salado, el volcán más alto del mundo.

Dichas unidades experimentales del 911 se probaron "donde no hay carreteras, donde el aire es escaso, donde la temperatura está muy por debajo del punto de congelación e incluso donde la vida vegetal no existe", indica la marca. Recordemos que en ese mismo escenario, en el 2020, dos Unimog conquistaron el récord mundial de altura.

El equipo estuvo liderado por el piloto de resistencia Romain Dumas y el objetivo era llevar al 911 a una altitud donde nunca hubiera estado. Finalmente, la expedición se detuvo a los 6.007 metros de altura, con el 911 superando pendientes pronunciadas y zonas de hielo, temperaturas de 30 grados bajo cero y con la mitad de oxígeno en el aire que a nivel del mar. 

Fue una aventura memorable y especial, en un lugar tan hermoso como brutal. ¡Supongo que hoy las únicas máquinas que han estado más alto en todo el mundo que las nuestras son los aviones! Para el equipo se trataba de aprender y, desde el primer momento, el auto demostró ser resistente y ágil. Fuimos muy exigentes y lo exprimimos al máximo desde el principio, pero se comportó como si estuviera en casa”, comenta Romain Dumas, piloto del 911 y líder del equipo.

"A pesar de la gran cantidad de hielo y nieve en la cima del volcán, subimos a más de 6.000 metros, hasta el punto en el que las paredes heladas nos impidieron avanzar más. Estamos muy orgullosos de lo que el 911 fue capaz de conseguir; ojalá tengamos la oportunidad de afrontar muchas más aventuras en el futuro”.

El Porsche 911 experimental

La marca tomó un 911 carrera 4S (992) como base, manteniendo el motor bóxer de seis cilindros turboalimentado de serie, que desarrolla 450 hp de potencia, acoplado una caja de cambios manual de siete velocidades, aunque con relaciones de cambio más cortas.

A partir de ahí, los ingenieros del Centro de Investigación y Desarrollo de Porsche de Weissach, en estrecha colaboración con Romain Dumas Motorsport, dieron rienda suelta a su creatividad para preparar el 911 de cara a las exigencias específicas de la montaña.

Las dos unidades se equiparon con barras antivuelco, asientos de fibra de carbono y arneses, para cumplir los requisitos de seguridad que exige un proyecto de esta envergadura. Se añadieron ejes pórtico para aumentar la distancia de despeje al suelo (ahora de 350 mm), y grandes llantas todoterreno. Además, se dotaron con una protección especial para los bajos hecha en fibra de aramida, material ligero pero muy resistente que resbala sobre las rocas.

También se añadió el dispositivo Porsche Warp-Connecter, que permite un enlace mecánico entre las cuatro ruedas para permitir una carga constante en ellas, incluso cuando están en los extremos del recorrido de la suspensión. Esto hace posible una capacidad de tracción máxima.

Se utilizaron bloqueos manuales e intercambiables de los diferenciales, junto con un avanzado sistema de dirección por cable. Por último, se añadió un winche en la parte delantera, en una carrocería rediseñada para permitir el espacio libre para los rines y las llantas todoterreno de 310 mm de ancho. El sistema de refrigeración también se esplazó hacia arriba para que el auto pudiera afrontar los tramos más agrestes sin sufrir daños.

Como toque final, la carrocería se terminó con dos decoraciones distintivas: una con el mismo patrón de colores de Porsche Motorsport que adorna el 963 LMDh y una segunda con temática del 911 realizada por el equipo de diseño de Weissach.

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