Car2Car es un proyecto de investigación de BMW centrado en la recuperación de materiales de vehículos al final de su vida útil, para reutilizarlos en nuevas aplicaciones automotrices. Tras examinar 433 unidades de 60 modelos diferentes del grupo, incluidos vehículos de prueba de menos de cinco años de antigüedad, la “tasa Car2Car” pasó del 6 % al 51 %, gracias a procesos más avanzados de desmontaje, trituración y clasificación de materiales.
Esta métrica representa el porcentaje de los materiales de un vehículo al final de su vida útil que, en principio, puede recuperarse con la calidad suficiente para utilizarse nuevamente en aplicaciones industriales.
Los mejores resultados se obtuvieron con acero, aluminio y cobre, mientras que los plásticos y el vidrio todavía representan un reto para alcanzar ciclos de reciclaje de alta calidad.
En todo caso, ese 51 % no significa que la mitad de cada auto pueda convertirse directamente en otro auto, sino que esa proporción de los materiales analizados puede recuperarse con la calidad necesaria para volver a aplicaciones industriales.

Más reciclaje gracias a una mejor clasificación
Con el fin de mejorar los procesos de desmontaje, clasificación y reciclaje de autos para aumentar la cantidad de materiales que regresan a la cadena productiva, BMW presentó la preclasificación de los vehículos, modificó los métodos de trituración, incorporó sistemas de clasificación mediante sensores y una separación más precisa de las diferentes aleaciones de aluminio.
Por material, el potencial de recuperación aumentó de 1 % a 81 % para el acero, de 23 % a 52 % para el aluminio y de 48 % a 68 % para el cobre.
Los resultados muestran el potencial de los metales reciclados para fabricar nuevos autos, aunque todavía no es posible aplicar el mismo proceso a todos los materiales utilizados en un vehículo.

Del auto viejo a nuevas piezas de producción
Uno de los problemas para reutilizar la chatarra de los vehículos en la fabricación de acero automotriz es la presencia de cobre, que puede provenir de cables, conectores y otros componentes. Para solucionarlo, el proyecto desarrolló un proceso adicional de clasificación que permite reducir de manera controlada la contaminación por cobre y obtener chatarra de acero de mayor calidad.
El material recuperado fue utilizado posteriormente para fabricar nuevas láminas de acero destinadas a la industria automotriz. Tras superar las pruebas correspondientes de calidad, los rollos fueron incorporados a un proceso de producción industrial.
En una prueba realizada en la planta de la firma bávara en Leipzig, se fabricaron más de 100.000 piezas de producción en serie utilizando este acero reciclado, que posteriormente fueron instaladas en vehículos nuevos, reforzando el concepto de que un vehículo al final de su vida útil puede convertirse nuevamente en materia prima para fabricar componentes de autos.

El acero, el aluminio y el cobre son los grandes protagonistas
El proyecto de investigación también dejó claro que el avance hacia una industria automotriz circular depende del material que se quiera recuperar. En el caso del acero, el aluminio y el cobre, ya existen tecnologías de reciclaje que permiten recuperar una parte importante de estos materiales con buenos niveles de calidad, mientras que en los plásticos y el vidrio es diferente.
En el caso de los plásticos, el fabricante señala que será necesario desarrollar cadenas de reciclaje especializadas, que combinen distintas tecnologías de clasificación y procesamiento para conseguir una calidad constante.
La gran variedad de materiales utilizados en un vehículo, sus estructuras compuestas y los estrictos estándares de calidad de la industria complican la obtención de materiales reciclados que puedan utilizarse nuevamente en aplicaciones automotrices de alto valor.

¿Qué falta para reciclar más autos?
Aunque el proyecto Car2Car demuestra que es posible aumentar significativamente la recuperación de materiales, llevar estos resultados a una escala industrial requiere nuevas inversiones.
Entre los principales retos están la creación de infraestructura de reciclaje, mejores procesos de desmontaje y clasificación, una mayor digitalización y cadenas de suministro capaces de manejar los materiales recuperados.
También será necesario contar con modelos de negocio viables y regulaciones que incentiven el regreso de los materiales a la cadena productiva.
Esto cobra especial relevancia ante los nuevos requisitos relacionados con los vehículos al final de su vida útil y la transición de la industria hacia una economía circular.