Chery, actualmente el mayor exportador de automóviles de China, confirmó que mantiene en la mira el mercado estadounidense, aunque su eventual llegada dependerá de las condiciones políticas, regulatorias y de negocio en ambos países.
Durante una conferencia realizada en Wuhu, China, Zhang Guibing, presidente de Chery International, reconoció el interés de la compañía en vender vehículos en Estados Unidos, aunque evitó dar una fecha concreta para este movimiento.
“Todos saben que el mercado automotor estadounidense es enorme. Definitivamente tenemos la idea de vender autos en Estados Unidos”, señaló el directivo, dejando claro que la marca observa cuidadosamente el entorno antes de tomar una decisión al respecto.
Aunque el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha insinuado en varias ocasiones que podría aceptar fabricantes chinos siempre que produzcan vehículos dentro de territorio estadounidense, existe una fuerte presión política y empresarial para limitar su expansión.
El mercado estadounidense ha sido históricamente difícil para fabricantes chinos debido a barreras regulatorias, percepción de marca y tensiones geopolíticas.

Actualmente, Washington mantiene aranceles del 100% para vehículos eléctricos fabricados en China, además de restricciones relacionadas con tecnologías de conectividad y software automotriz desarrolladas por compañías chinas. A ello se suma el creciente escrutinio del Congreso de Estados Unidos sobre la seguridad de los vehículos conectados.
Chery ha concentrado su crecimiento internacional en regiones con menor resistencia política y alta demanda de vehículos asequibles. Europa, Medio Oriente, Latinoamérica y el sudeste asiático se han convertido en piezas clave de su expansión global.
El caso más visible es el de Volvo Cars, propiedad de Geely, que ya opera una planta en Carolina del Sur, mientras otras compañías chinas han comenzado a instalar centros de diseño, ingeniería e investigación en Estados Unidos bajo diferentes esquemas corporativos.
La ofensiva china ocurre en medio de una feroz competencia global y una desaceleración en el mercado doméstico del gigante asiático, obligando a las marcas a buscar nuevos territorios para mantener crecimiento y volumen.
Aunque Chery todavía no incluye oficialmente a Estados Unidos dentro de sus mercados de exportación, las declaraciones de sus directivos confirman que el fabricante ya prepara el terreno para un eventual desembarco en la mayor industria automotriz del mundo.