General Motors confirmó una inversión de 691 millones de dólares canadienses (US$509,2 millones) en su planta St. Catharines Propulsion, en Ontario, con el objetivo de producir la sexta generación de motores V8 destinados a pick-ups y SUV de gran tamaño. Esta decisión forma parte de su estrategia para mantener capacidad en segmentos de alta demanda dentro de Norteamérica.
La instalación continuará fabricando la actual quinta generación de motores V8 mientras avanza en la preparación para el nuevo ciclo productivo. El proyecto ya está en marcha con la llegada de maquinaria y equipo especializado, además de adecuaciones importantes dentro de la planta para soportar la transición tecnológica.
Con esta decisión, St. Catharines será la tercera planta de propulsión de la compañía que producirá esta nueva generación de motores, junto con Tonawanda Propulsion Plant en Nueva York y Flint Engine Operations en Michigan. Esta red permitirá a la marca asegurar el suministro de trenes motrices para su portafolio de pick-ups de gran tamaño, uno de los pilares de su negocio en la región.
Pese al avance de la electrificación, GM mantiene inversiones en motores V8 debido a la alta demanda de pick-ups y SUV grandes en Norteamérica.
La nueva generación de motores V8 integrará mejoras en desempeño a partir de innovaciones en combustión y gestión térmica. Estas actualizaciones buscan optimizar eficiencia y capacidad sin comprometer las características que demandan los clientes de vehículos de trabajo y uso recreativo.

El anuncio también refuerza el compromiso de largo plazo de la compañía con la manufactura en Canadá. Desde 2020, General Motors Canada ha destinado aproximadamente 3.300 millones de dólares canadienses (US$2.432 millones) en sus operaciones locales. Dentro de este plan, destaca una inversión adicional de 343 millones de dólares en la planta de Oshawa Assembly, enfocada en la producción de la próxima generación de pick-ups de combustión.
La planta de Oshawa es actualmente la única en Norteamérica que ensambla versiones ligeras y pesadas de la pick-up Chevrolet Silverado en la misma línea de producción. Además, mantiene operaciones vinculadas a repuestos y subensambles para distintos modelos de la marca.
En el caso de St. Catharines, la inversión acumulada desde 2020 alcanza los 828 millones de dólares canadienses (US$610 millones). La planta ha sido clave en la producción de propulsores para algunos de los vehículos más vendidos del fabricante y con este nuevo proyecto asegura su continuidad dentro de programas estratégicos.
General Motors mantiene su enfoque en fortalecer su capacidad industrial en Norteamérica, particularmente en segmentos donde la demanda se mantiene alta y constante.